22 oct. 2011

LIBROS SIN DISTANCIA

En 1991, el historiador y filósofo suizo Werner Oechslin repondía, para la revista Arquitectura Viva, a la pregunta de cuáles habían sido los libros más influyentes de los últimos 25 años. Sirvan su reflexiones para inaugurar de una manera autocrítica nuestra hemeroteca.  A continuación reproducimos un fragmento de sus comentarios.


LIBROS SIN DISTANCIA. Sobre los "bestsellers" de arquitectura
Werner Oechslin
Traducción de Fernando Inglés
Arquitectura Viva nº 18 (pp. 3-4)
Mayo-Junio 1991

¿Cuáles son los libros de arquitectura más importantes desde 1965? La pregunta es a la vez absurda y justificada; estimulante, en cualquier caso. ¿Existe un Hacia una arquitectura de los años sesenta, setenta y ochenta, un libro en el que se condensen de igual forma, con la misma garra, las convicciones de una década que, como en el caso de aquél y el Movimiento Moderno, se convertiría posteriormente en época? Antes de emitir un juicio precipitado y demoledor sobre la producción editorial de nuestro propio tiempo, consolémonos recordando que incluso el citado bestseller de Le Corbusier no era más que una recopilación de artículos publicados anteriormente en la revista L'Esprit nouveau. La obra no es tan densa, ni siquiera tan homogénea, como desearían los apologetas de los manifiestos y las "teorías" bien aireadas. ¿Cuál es entonces el libro en el caso de Walter Gropius? ¿Apollo in the Democracy? ¿Scope of Total Architecture? Ambos son asimismo recopilaciones de conferencias, manifestaciones más o menos espontáneas a las que su publicación en forma de libro daría valor de eternidad. ¿Y quién lee todavía esos libros? En su contenido real pronto quedarían olvidados, al igual que otros libros que gozaron de gran fama en su momento y de los que hoy apenas si recordamos el título, a excepción de un reducido grupo de aplicados especialistas, cuyas detalladas lecturas y análisis tampoco encuentran nuevos lectores ni oyentes [...]

[...] La misma modernidad ha rechazado el libro (en la medida en que es algo que sólo contiene texto: series de ideas concatenadas, laboriosamente producidas y expresadas por escrito) so pretexto de llegar al lector apresurado, de alcanzar a través de la imagen mensajes unidireccionales e inequívocos. Sin pecar de exageración, podríamos decir que la situación general a la que hemos llegado con tales urgencias es la siguiente: cuantos más libros, menos contenido. Esta aparente paradoja tiene su propia razón de ser. A la velocidad que ha alcanzado hoy la producción editorial, no se pueden mantener ni el adecuado ritmo de pensamiento y razonamiento, ni su laboriosa conversión en texto reflexivo, en el que las palabras no se eligen al azar, sino de forma exacta, tras mucho sopesarlas. (...) Si el arquitecto fuera una figura cultivada, cuya demanda pudiera influir en este mercado, no habría lugar a una opinión tan sesgada como esta. Pero el arquitecto busca antes que nada la imagen, los titulares o una afirmación tajante nada más comenzada la lectura, y evita el texto discursivo. Prefiere las oraciones principales a las subordinadas, las frases claras, a las que sacrifica con gusto toda argumentación diferenciadora [...]

[...] El libro de Robert Venturi Complejidad y contradicción en la arquitectura -cuya edición original, publicada por el Museo de Arte Moderno de Nueva York, en 1966, tuvo un gran éxito- entraña sin lugar a dudas una significación pradigmática, que alguien pudo llegar a intuir en su momento, pero que inicalmente no se aceptó ni reconoció sin más. Si queremos un buen ejemplo de la apertura hacia la historia que se produce en los años sesenta -tras un largo tabú- finalmente roto-, éste es sin duda alguna el libro de Venturi, con todas las implicaciones que encierra, y, en particular, su anticipada intuición de la arquitectura posmoderna que irrumpiría mucho tiempo después (tras la Bienal de 1980, como muy pronto). (...) Hacer responsable a Venturi del destino posterior de la arquitectura significa lo mismo que hacer responsable a Le Corbusier -como sucedió realmente- de los páramos de hormigón de nuestras ciudades. Y así como se vuelve la mirada hacia los clásicos del Movimiento Moderno clásico, también se volverá en su momento hacia Complejidad y contradicción en la arquitectura, a fin de redescubrir lo que se creía saber, per nunca se llegó a leer con atención. El libro juega aquí con cierta ventaja frente al ajetreado mundo de la actualidad y la moda. En este sentido, afortunadamente, los libros que de verdad permanecen no los deciden ni la estadística ni ese mercado editorial que se afana y despedaza por poner todos los meses la mayor cantidad de títulos nuevos e irreemplazables sobre las mesas de novedades de las librerías.