11 mar. 2013

Obra necesaria | Needed Opera

Cedric Price: Opera
Samantha Hardingham (ed.)
Wiley – Academy, 2003

Price creó, escribió y relató la arquitectura menos opaca del siglo XX. Estableció una especie de “arquitectura anticipatoria”, donde la imaginación sin límites y el tiempo se convirtieron en herramientas fundamentales de una nueva manera de entender la profesión. | Price created, wrote and reported the less opaque architecture of the twentieth century. He established a kind of "anticipatory architecture", where boundless imagination and time became essential tools of a new way of understanding the profession.




“A Cedric Price le gustan los libros, pero no le gusta hacerlos –es de la opinión de que requieren demasiado tiempo y para cuando están preparados ya ha pasado su momento.” Con estas palabras inicia Samantha Hardingham la introducción de Opera. Afortunadamente este no es un texto de arquitectura como aquellos a los que estamos acostumbrados, de manera que es difícil pensar que haya pasado su momento. Más bien opino lo contrario.

Uno no escribe sobre el trabajo de Cedric Price como cuando escribe sobre el resto de la arquitectura del último siglo. Las palabras son diferentes, el mensaje es distinto. Kester Rattenbury lo resume de manera admirable: “el placer reside en la actividad, la perspectiva, la posibilidad, la oportunidad. El objeto en sí no tiene la condición religiosa que nuestra cultura profesional generalmente invoca.”

Por eso, cualquiera que tenga la oportunidad de tener en sus manos Opera, la publicación que recoge algunos de los trabajos más desconocidos del arquitecto inglés, podrá reconocer la personalidad inigualable de su autor, y gozar con su planteamiento de la arquitectura.

Royston Landau calificaba su arquitectura de “indeterminada, en desarrollo”. Tal y como se cita en el texto, para Price “cualquier entorno construido se torna inhibidor, restrictivo y obsoleto, a menos que se pueda adaptar a cierta indeterminación.”

Una característica fundamental del trabajo de Price, así lo recuerda Robertson Ward Jr., ha sido el reconocimiento del valor de la claridad y la economía tanto en el trabajo verbal como en las imágenes gráficas para la necesaria presentación de la información crítica. Por eso este libro es un gran regalo: en él podemos conocer los proyectos de Price desde sus propios esbozos, siempre sinceros y directos al foco de interés del trabajo. A veces grandes estrategias urbanas, otras veces intervenciones menores, en todos los casos, siempre atento a detectar en qué momentos la arquitectura se hace necesaria. Y sobre todo, en qué momentos no.

Mills, Duklands, South Bank o Magnet son algunos de los proyectos incluidos en el libro. Robin Middleton, John Frazer o Paul Finch algunos de los autores que revelan sus secretos. Aunque Price no esconde secretos, solo grandes ideas.

David H. Falagán
“Cedric Price likes books but he doesn’t like making them – he is of the opinion that it takes too long and by the time one is produced it is out of date.” With these words Samantha Hardingham begins introducing Opera. Fortunately this is not a text of architecture as those we are used to, so it is difficult to think that its time has passed. Rather I think otherwise. 

One doesn’t write about Cedric Price’s work in the same way that writes on the rest of last Century architecture. Words are different, message is not the same. Keste Rattenbury sums it up admirably: “the delight lies in the activity, the view, the possibility, the opportunity. The object itself does not have the religious status that our professional culture generally invokes.” 

So anyone who has the opportunity to get Opera in their hands, the publication that contains some of the most unknown works of the English architect, will recognize the unique personality of its author, and will enjoy with his approach to architecture. 

Royston Landau described their architecture as "indeterminate, developing". As it is said in the text, for Price “any built environment becomes inhibiting, restrictive, obsolete unless it can adapt to the yet-to-be-determinated.” 

One special characteristic in Price’s work, as remembered by Robertson Ward Jr., has been the recognition of the value of clarity and economy in both the verbal and graphic images in the necessary presentation of critical information. So this book is a great gift: it lets you know Price projects from his own sketches, always sincere and direct to the focus of the work. Sometimes large urban strategies, sometimes minor interventions, in all cases, always alert to detect at what times architecture now becomes necessary. And above all, at what times not. 

Mills, Duklands, South Bank or Magnet are some of the projects included in the book. Robin Middleton, John Frazer and Paul Finch some of the authors who reveal their secrets. Although Price had no secrets, only big ideas.