19 jul. 2013

Post-image Architecture

Diller Scofidio + Renfro. Architecture after Images
Edward Dimendberg
The University of Chicago Press, 2013

Pocos arquitectos han demostrado una preocupación por la imagen en movimiento tan explícita como la que demuestra la oficina neoyorquina Diller Scofidio + Renfo. Architecture after Images es una guía esencial para quienes tenga interés por acercarse a su singular universo narrativo. | Few architects have demonstrated a concern for the motion picture as clear as New York office Diller Scofidio + Renfo’s. Architecture after Images is an essential guide for those interested in getting closer to their unique narrative universe.



Ruego se perdone mi ignorancia, pero no fue hasta hace pocos meses cuando descubrí que uno de los estudios de arquitectura que yo consideraba más jóvenes y propositivos del panorama actual estaba integrado por dos socios que no lo eran tanto (Elizabeth Diller nació en 1954 y Ricardo Scoficio en 1935). Y sin embargo, y a parte de la incorporación de Charles Renfro (1964) en 2004, ello no les resta un ápice de juventud a una de las propuestas arquitectónicas más coherentes con la época en que vivimos.

Muchos nos hemos fijado en Diller Scofidio + Renfro gracias al proyecto High Line en Nueva York, la recuperación como parque público de la línea ferroviaria elevada que atravesaba el West Side de Manhattan. Sin embargo, la trayectoria de DS+R arrancó en 1979 y sus trabajos han ido alternando las obras arquitectónicas o los proyectos de diseño urbano con trabajos de video arte, performances y exploraciones del lenguaje cultural de los medios.

Esta alternancia, que dibuja un currículum profesional totalmente singular, es el argumento que ha motivado la investigación sobre su trabajo por parte de Edward Dimendberg, un profesor de cine, estudios de medios y estudios visuales de la Universidad de California.

¿Cómo es que un profesor de cine escribe un libro sobre un estudio de arquitectura? Esa misma pregunta se hace Dimendberg en la primera página del texto. Su respuesta: “El historiador de la arquitectura Sigfried Giedion proclamó en 1928 que ‘solo el cine puede hacer inteligible la nueva arquitectura’. Pese a la diferencia entre el ambiente arquitectónico del siglo XXI con la modernidad europea de los años 1920, que buscaba rehacer el mundo a través de la producción masiva de vivienda pública, la construcción en hormigón armado y la estética de la transparencia y los espacios fluidos, la afirmación de Giedion proporciona un valioso acercamiento a la arquitectura de Diller Scofidio + Renfro, en la que las imágenes no pretenden solo documentar la arquitectura, sino investigar la realidad visual y espacial del presente, tal y como el cine siempre ha pretendido.”

Dimendberg revela en el trabajo de DS+R una aproximación a la indeterminación de la arquitectura desde su propia imagen, trazando relaciones con Marcel Duchamp o John Hejduk. Demuestra como sus obras (arquitectónicas y artísticas) cuestionan la propia naturaleza de la visibilidad del espacio en la cultura contemporánea.

El recorrido por sus cuatro décadas de actividad se divide en tres capítulos. El primero recoge sus primeras exploraciones entre 1976 y 1989. El segundo centra la atención en algunas de las instalaciones más provocativas que desarrollaron en la década de 1990. Y el tercero reseña los proyectos más significativos elaborados hasta 2008, como el mencionado High Line, el Instituto de Arte Contemporáneo de Boston o el magnífico pabellón Blur de la Expo 2002 en Suiza.

Para quien disfrute con la hibridación entre arquitectura, cine o cultura audiovisual en general, Architecture after Images es una magnífica reflexión sobre el tema desde la exploración precisa de una trayectoria muy coherente.

David H. Falagán
Please, forgive my ignorance, but it wasn’t until a few months ago when I discovered that one of the architectural firms that I considered younger and more active at the current architectural scene was integrated by two not so young partners (Elizabeth Diller was born in 1954 and Ricardo Scoficio in 1935). And yet, besides the addition of Charles Renfro (1964) in 2004, this does not detract one iota of youth to a one of the most consistent architectural proposals of the time we live. 

Many of us have looked at Diller Scofidio + Renfro thanks to the High Line project in New York, the recovery as a public park of the elevated rail line running through the West Side of Manhattan. However, the trajectory of DS + R started in 1979 and their works have been alternating the architectural and urban design projects with video art works, performances and explorations of the cultural language of the media. 

This alternation, which draws a totally unique professional curriculum, is the argument that has motivated the study on their work by Edward Dimendberg, a film, media studies and visual studies professor at the University of California. 

How is that a film professor writes a book on an architecture studio? That same question is asked by Dimendberg on the first page of the text. His answer: “Architectural historian Sigfried Giedion claimed in 1928 that ‘only film can make the new architecture intelligible’. As different as the twenty-first-century built environment is from the European modernism of the 1920s that sought to remake the world through mass-produced public housing, reinforced concrete construction, and the aesthetics of transparency and flowing spaces, Giedion’s assertion nonetheless provides a valuable point of entry into the architecture of Diller Scofidio + Renfro, in which images no longer merely document buildings but investigate the visual and spatial realities of the present, as ambitious cinema always has.” 

Dimendberg reveals in the work of DS + R an approach to the indeterminacy of architecture from its own image, tracing relationships with Marcel Duchamp and John Hejduk. He shows how their works (architectural and artistic) question the very nature of the visibility of space in contemporary culture. 

The route through its four decades of activity is divided into three chapters. The first collects their first explorations between 1976 and 1989. The second focuses on some of the most provocative installations that they developed in the 1990s. And the third review the most significant projects developed until 2008, as mentioned High Line, the Institute of Contemporary Art in Boston or Blur, the magnificent pavilion at Expo 2002 in Switzerland. 

For those who enjoy the hybridization between architecture, film and visual culture in general, Architecture after Images is a great reflection on the subject from the accurate exploration of a very consistent trajectory.