7 may 2024

Perspectivas sobre la soledad

Arquitectura de la soledad
Rosana Rubio, Fernando Nieto (ed.)
Ediciones Asimétricas, 2024

De pocas cosas se ha escrito tanto como de la soledad. Por eso casi resulta paradójico que no siempre se haya considerado un tema central en el mundo arquitectónico. Considerando a la arquitectura como una disciplina que presume de ser mediadora entre individuo, espacio y sociedad, debiéramos pensar que la soledad merece como mínimo la atención que le presta esta publicación.





Todo sea dicho, la atención hacia la soledad se ha multiplicado, también en la arquitectura, desde la pandemia del COVID-19, cuando gran parte de la estrategia de protección sanitaria consistió en el confinamiento y la disolución de la interacción social en el medio físico. Por eso no es casual la coincidencia de esta publicación con otras de tono equivalente en otras geografías -llama especialmente la atención la coincidencia con el libro The Architecture of Loneliness, publicado por Valiz en abril de 2024, solo un mes después de Arquitectura de la soledad. En todo caso, debe mencionarse que este libro puede considerarse heredero de una publicación anterior, Loneliness and the Built Environment, resultado a su vez del seminario homólogo que los editores organizaron en la universidad de Tampere (Finlandia) en diciembre de 2019. Eso demuestra que su interés por el tema se remonta a épocas prepandémicas. 

El planteamiento es, por tanto, genuino y de él podríamos destacar (simplificando) tres aportaciones realmente sugerentes. La primera es la del filósofo y terapeuta Ben Lazare Mijuskovic, para quien la soledad viene a ser una condición existencial universal inevitable. Kant, Hegel, Marx, Freud o incluso Schopenhauer vehiculan sus reflexiones hacia la idea de Voluntad, concepto próximo a un tipo de belleza que puede llegar a ofrecer una arquitectura cualitativa, en cierta manera terapéutica. 

Una segunda aportación interesante es el artículo de Christina R. Victor, geógrafa y experta en salud pública que empieza distinguiendo la diferencia entre soledad no deseada (loneliness) y sociedad deseada (solitude). Su aproximación es crítica y terminológica, llegando a cuestionar si los parámetros que miden las condiciones de soledad en términos de salud no deberían orientarse más a la exploración de las razones de los comportamientos sociales actuales. 

Finalmente, una tercera contribución que merece la pena revisar es la del arquitecto Juhani Pallasmaa, quien hace un ejercicio crítico especialmente nítido de la arquitectura contemporánea, a la que considera egocéntrica, materialista, exclusivamente visual y condicionada por planteamientos económicos, y por ello en riesgo de perder la capacidad de mediación que comentábamos al inicio. Por eso reivindica una arquitectura que devuelva a la persona la capacidad de habitar o, parafraseando a Aldo van Eyck, que le ayude a regresar al hogar.

Aunque pueda parecer ingenuo, hasta ahora habíamos leído sobre La arquitectura de la ciudad, donde Rossi nos acercaba a una comprensión humana, política o ambiental del entorno; o sobre La arquitectura de la felicidad, donde Alain de Botton reivindicaba la lectura de la belleza de la arquitectura en nuestro reflejo humano. Quizás esta Arquitectura de la soledad complemente ciertas inquietudes existenciales que ponen en relación ciudad, felicidad y soledad, y reivindica una arquitectura atenta y responsable frente a las situaciones de soledad, deseadas o no.

David H. Falagán