2 abr. 2013

El laboratorio en casa

Experimentos con la vida misma. Arquitecturas domésticas radicales entre 1937 y 1959.
Francisco González de Canales
Actar, 2012

Pese a tratarse de dos décadas marcadas por conflictos bélicos –y sus consecuencias– entre 1937 y 1959 se produjeron algunos de los experimentos residenciales más destacados del siglo XX. Precisamente la oscuridad de esta época puede leerse como detonante de una reacción renovadora por parte de la esfera arquitectónica. | Despite being two decades marked by war-and its consequences-between 1937 and 1959 there were produced some of the most prominent residential experiments of the 20th century. Precisely the darkness of this age can be read as a detonating of a renewing reaction by the architectural sphere.





Así lo hace Francisco González de Canales en Experimentos con la vida misma (publicado también en inglés como Experiments with Life Itself). El libro analiza cinco experiencias unifamiliares de arquitectura doméstica que tienen en común una doble característica: por una parte se trata de propuestas radicales, en relación al contexto de modernidad inmediatamente anterior; por otra parte todos los experimentos fueron habitados por sus propios creadores.

El primer capítulo recorre tres viviendas de Pablo Neruda en Chile, donde puede leerse el contraste entre la aproximación al diseño de los espacios por parte del arquitecto Germán Rodríguez Arias (y el GATCPAC) y el propio Neruda. El segundo capítulo analiza la reacción existencial de las residencias de Ralph Erskine (The Box y Drottningholm) en Suecia. El siguiente experimento al que se alude es la archiconocida Casa Eames en Pacific Palisades (L.A.), donde el hábitat se moldea como escenario de la vida cotidiana. A continuación se descubre la Casa en el Pedregal de San Ángel, la espectacular y “espiritual” casa-cueva de Juan O’Gorman en México. Finalmente, la quinta experiencia a la que se refiere González de Canales no es otra que el Solar Pavilion de Alison y Peter Smithson, aludido en este caso a través de los mitos rurales ingleses incluidos en el cuento infantil de Rudyard Kipling Puck en la colina de Pook.

Para comprender el acercamiento del autor a estas obras vale la pena recoger la reflexión con la que inicia este último capítulo:

Durante décadas, el conocimiento de la arquitectura del siglo XX se ha desarrollado de forma fundamentalmente endógena, lo que ha dado lugar a que la crítica del hecho arquitectónico y la formulación de su historia hayan quedado generalmente incompletas. Desde el aplauso incondicional de los primeros críticos del movimiento moderno (Henry-Russel Hitchcock, Giedion, Pevsner, Richards, Zevi, etc.) a las consabidas revisiones del mismo, pasando por la ironía, la descalificación y hasta la perplejidad y el amargo resentimiento de nuestros días, la arquitectura no ha dejado de mirar hacia sí misma –o incluso solo a sus propios héroes– y como consecuencia ha dejado escapar el incorporar de forma activa los valores que le son externos y entre los que se encuentra la mayor parte de las cuestiones que afectan realmente a la vida contemporánea.

Se propone así una mirada a la arquitectura que reconoce su dependencia disciplinar del contexto histórico, social y cultural. Sin duda es un punto de vista que se pone en práctica en este texto: la propia narración dota de independencia a cada uno de los capítulos, dando protagonismo a las circunstancias que rodean cada una de las experiencias. La lectura global nos ofrece un enfoque heterogéneo de aquellos fondos arquitectónicos que son a menudo eclipsados –si no ocultados– por las propias figuras.

David H. Falagán