16 may. 2015

Divinos arquitectos

Palabra de arquitecto. Citas, ocurrencias y píldoras de sabiduría
Laura S. Dushkes (ed.)
Gustavo Gili, 2015

A veces el formato de un libro dice más de él que su propio contenido. Palabra de arquitecto es un buen ejemplo. Con un diseño evangélico (en el sentido más figurativo del término) se establece una metáfora irónica entre lo sagrado de algunas escrituras y lo ocurrente de muchas de las citas que se despliegan aquí. | Sometimes the layout of a book explains more about it than its own content. Palabra de arquitecto is a good example. With an evangelical design (in the figurative sense) an ironic metaphor between the sacred scriptures and some witty quotes is displayed here.







Echando un vistazo al interior, la impresión puede que mantenga el rigor formal del exterior, pero, por la riqueza de los pensamientos sugeridos, se acerca más a una sinfonía cargada de referencias polifónicas. Curiosamente, el efecto anacrónico se multiplica, al descubrirse una maquetación cercana a la de las frases célebres que pueblan las redes sociales. Cada página muestra la cita de un autor, que se suceden navegando a través de pensamientos diferentes, muchas veces encadenados.

El catálogo de autores registrados es abundante y recorre los grandes maestros (y algunos pequeños) de diversas épocas -eso sí, la lista es aplastantemente masculina, pese a tratarse del texto editado por una autora, la documentalista Laura S. Dushkes, vinculada a la oficina de arquitectura NBBJ. La nube de temas abordados es sumamente sugerente: el papel del dibujo, el proyecto, los patrones estéticos, la belleza, el color, el minimalismo, la forma, la función, el diseño, la naturaleza del encargo, el ego, la originalidad, la luz, la materia, el lugar, el cliente, las restricciones, la música o incluso la memoria.

Siendo un texto ligero, la lectura se hace amena, sorprendente en algunos momentos y divertida en otros. Paradójicamente -y aquí se descubre la ironía del formato- su mayor cualidad es presentar en muchas ocasiones sentencias incuestionables, que son cuestionadas implacablemente en la página siguiente. En definitiva, es un evangelio con antídoto. Basta recordar que quien convierte una escritura en un texto sagrado es precisamente el lector.

David H. Falagán