9 jul. 2015

Viaje radical al siglo XXI

Ciudades radicales. Un viaje a la nueva arquitectura latinoamericana
Justin McGuirk
Turner, 2015

Si en otros momentos de la historia, Latinoamérica ha sido un lugar de ensayo para las concepciones más vanguardistas de la ciudad, en el momento actual se pueden identificar allí algunos de los planteamientos más coherentes para solucionar los defectos del pasado. El autor ofrece aquí su viaje iniciático a estas propuestas para el siglo XXI. | While at other times in history, Latin America has been established as a test site for the most innovative ideas for the city, at present there can bee identified some of the most consistent approaches to solve the shortcomings of the past. The author offers here his initiatory journey to these proposals for the XXI.




Es probable que el nombre de Justin McGuirk resulte familiar gracias al León de Oro con el que fue galardonado, junto a Urban-Think Tank, en la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2012. Este escritor, crítico y comisario se hizo conocido allí precisamente por su exploración del fenómeno inclasificable de la Torre David de Caracas. El mismo que ocupa uno de los capítulos de este texto.

Como anuncia el subtítulo, Ciudades radicales es literalmente un viaje. O, mejor aún, un cuaderno de viaje, una narración brillante, dinámica y sugerente, que muestra el itinerario de la investigación que McGuirk ha desarrollado por diferentes países latinoamericanos.


El objetivo que se intuye en esta exploración es la búsqueda de rasgos comunes en algunas de las iniciativas urbanas más interesantes, no solo del continente, sino del conjunto del contexto internacional. La figura del arquitecto activista, las plataformas participativas, el urbanismo social, las acupunturas urbanas, etc., son ingredientes que McGuirk descubre en la actividad de Túpac Amaru en Argentina, en los proyectos de Elemental en Chile o en programas como Minha Casa Minha Vida en Río de Janeiro.


El libro tiene muchos valores. Por una parte tiene el interés pedagógico que aporta la divulgación y catalogación de estos trabajos. Por otra, la identificación de actuaciones que son válidas por su capacidad performativa y no figurativa (no hay un interés por los objetos sino por las acciones, y por su capacidad para ser reproducidas en otros lugares).  Conviene, en todo caso, advertir del riesgo de convertir en paradigmas algunas anomalías, como el polémico caso de la Torre David, o de generar nuevos arquitectos estrella procedentes del activismo.


David H. Falagán