9 abr. 2020

Anarquilecturas

Gordon Matta-Clark. Entrevistas
Puente Editores, 2020

En estas fechas de confinamiento, puede que más de uno-a se haya planteado pegarle un tajo a su casa y marcarse un Matta-Clark en busca de aire, espacio, luz... Sencillamente huir de una arquitectura que puede ser opresora y sustituirla por un espacio de libertad. Quizás no estamos tan lejos de lo que el propio Gordon Matta-Clark perseguía. Muchas de sus claves, en estas maravillosas entrevistas.





Pocos artistas han alcanzado el grado de reconocimiento que Gordon Matta-Clark goza en el ámbito de la arquitectura. Y seguramente hay motivo. Varias circunstancias empujan en esta dirección: su acercamiento intelectual al deconstructivismo y al situacionismo; sus estudios de arquitectura en Cornell; su radical sensibilidad espacial. Y seguramente su capacidad para entender la arquitectura desde la negación.
La mayoría de las cosas que he hecho con implicaciones "arquitectónicas" en realidad tratan sobre la no arquitectura, sobre algo que es una alternativa a lo que normalmente se considera arquitectura. 
Trabajar el lugar como un objeto, ridiculizar la idea de función, extraer y atravesar las superficies en busca de lugares inesperados, esculpir a través de la arquitectura, dejar expresarse a los edificios, interrumpir la estructura existente, aplazar la destrucción a través de una expresión alternativa, liberar las presiones transformadoras de un lugar... son algunas de las referencias metafóricas que utiliza Matta-Clark en estas conversaciones, absolutamente fundamentales para entender las motivaciones de su trabajo.
Trabajo de un modo similar a como se buscan trufas; es decir, la trufa es algo fantástico enterrado en alguna parte bajo tierra, algo muy carnoso, un alimento muy preciado. Yo intento encontrar el meollo subterráneo de una idea; a veces lo encuentro, otras veces no.
Me pasa con Gordon Matta-Clark lo mismo que con ciudades que no he visitado o arquitecturas que no he habitado, y que sin embargo admiro. Percibo la poesía sin leer el poema. Me llega el olor de una libertad que conmueve especialmente cuando se anhela salir del ahogo de un confinamiento.

David H. Falagán